Hay viviendas que consumen un 30% más de gasóleo que la vecina con la misma superficie y la misma caldera. ¿Magia? No, gestos. Pequeños hábitos o descuidos que tiran del consumo sin que el usuario se entere.
1. Caldera sin mantenimiento
Una caldera con hollín en el intercambiador y filtro sucio puede perder entre un 5 y un 15% de rendimiento. Eso es entre 100 y 300 euros al año en gasóleo.
2. Termostato a 24 grados
Cada grado de más son alrededor de un 7-8% más de consumo. Programar 21-22 grados de día y 17-18 de noche supone un ahorro real sin que se note el cambio en confort.
3. Aire en los radiadores
Si la parte alta del radiador no calienta, hay aire dentro. La caldera trabaja más para conseguir el mismo resultado.
4. Radiadores tapados
Cortinas, sofás pegados, muebles a 10 cm. El calor se queda detrás y no llega al ambiente. Deja al menos 30 cm libres por delante.
5. Aislamiento mal
Una ventana mal cerrada, una puerta de patio sin burlete o un hueco entre marco y pared puede aumentar el consumo un 20%.
6. Programación incorrecta
Calefacción funcionando mientras nadie está, o encendida toda la noche cuando todos duermen tapados.
7. Calentar habitaciones que no se usan
El cuarto de invitados, el trastero. Cierra la válvula de cada radiador y calienta solo donde haya gente.
8. ACS a temperatura excesiva
Si tu agua caliente está a 70 grados, es derroche. Con 55-60 grados tienes agua de sobra y consumes menos.
Bonus: el truco de los suelos
Una alfombra en el salón o en las habitaciones reduce la pérdida de calor hacia abajo. En casas sin aislamiento por suelo (típico en chalets antiguos), una alfombra mediana se nota.
Si corriges tres o cuatro de estos errores, el ahorro de la temporada puede ser de 100-200 euros sin tocar la caldera ni hacer reforma.