La cesión de depósito es una fórmula muy común en el sector del gasóleo para empresas, agricultores y comunidades con consumos importantes. La idea, en una frase: nosotros ponemos el depósito sin que tú lo pagues, y a cambio nos compras el gasóleo de forma habitual.
Cómo funciona
El suministrador pone a tu disposición un depósito legalizado en tus instalaciones. El depósito sigue siendo nuestro durante la vigencia del acuerdo, pero tú lo usas en exclusiva. A cambio firmás un compromiso de suministro durante un período determinado: típicamente 12, 24 o 36 meses. El gasóleo lo pagas a precio de mercado en cada pedido.
Cuándo te conviene
- Consumo regular y previsible.
- Sin intención de cambiar de proveedor a corto plazo.
- Quieres ahorrarte la inversión inicial (un depósito cuesta entre 800 y 3.000 euros).
- No quieres encargarte del mantenimiento del depósito.
Cuándo NO te conviene
- Consumos puntuales o irregulares.
- Quieres total libertad para cambiar de proveedor cada vez.
- Tu instalación necesita algo muy específico.
Letra pequeña a la que prestar atención
- Duración del contrato y penalización por ruptura anticipada.
- Volumen mínimo a comprar al mes o al año.
- Precio del gasóleo: ¿es de mercado o hay un sobreprecio? Lo justo es precio del día.
- Responsabilidad del mantenimiento del depósito y de la prueba de estanqueidad si aplica.
- Qué pasa al final del contrato: se retira el depósito, se renueva o se compra a valor residual.
Nuestra fórmula
Si tu consumo está en torno a 500 litros al mes o más, hablamos de cesión sin problema. Volumen mínimo razonable, sin sobreprecio en el gasóleo, mantenimiento del depósito incluido y compromiso anual renovable. Llámanos y vemos números reales para tu caso.